Y la volá de la vida no es nada más que la necesidad egocéntrica que crea la razón en el "ser" humano para hacerle creer que puede tener conciencia de su existencia en sus pre y post estadios ¿Qué nos queda? Que la razón hace conocer; luego, miente. Se revela su mentira, y se mueve con angustia. Ese mismo es el infierno, el momento en que te das cuenta de la mentira que te crea la razón; la invalidez de tener conciencia fuera de lo carnal. Es más, darse cuenta de que no se puede "estar fuera", pues estar implica ser, y fuera del sistema nervioso no se puede ser. Por esto mismo es que los animales diferentes del hombre mueren en paz, pues no saben más que momentáneamente lo instintivo. No tienen de qué darse cuenta ni, mucho menos, arrepentirse. Solo podrá morir así un hombre tal que no se arrepienta de nada de lo que su experiencia sensible le haya otorgado, pues todo lo demás no es más que una mentira "consensuada y validada".
Saber-lo.
Razonando-lo.
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