martes, 11 de diciembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
El Impedido
Monstruo
coraza famosa, escencia ignorada.
Mar nocturno, frío silencioso,
pero, a la vez, tormentoso.
Cubil amorfo
plagado de mosquitos
que solo llevan su nombre...
Eterno, eterno
es su ser...
validado por sí mismo
al no haber otro igual.
La sangre de su sangre no es tal,
solo posee híbridos.
La sangre de su sangre no es cuál,
ni adiestrándola tal será.
No quiere,
no debe...
No puede.
¿Trascender?
¿Por dónde?
¿Cuándo?
¿Para quién?
¡¿Por qué?!
coraza famosa, escencia ignorada.
Mar nocturno, frío silencioso,
pero, a la vez, tormentoso.
Cubil amorfo
plagado de mosquitos
que solo llevan su nombre...
Eterno, eterno
es su ser...
validado por sí mismo
al no haber otro igual.
La sangre de su sangre no es tal,
solo posee híbridos.
La sangre de su sangre no es cuál,
ni adiestrándola tal será.
No quiere,
no debe...
No puede.
¿Trascender?
¿Por dónde?
¿Cuándo?
¿Para quién?
¡¿Por qué?!
viernes, 9 de noviembre de 2012
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate
"[...] Pero el padre de los dioses había guardado en el cofre todavía otro obsequio. A diferencia de los demás monstruosos fantasmas que habían salido de él, este último era hermoso y diminuto: un pajarillo que se sacudió ligeramente, tornó un par de veces la graciosa cabecita, esponjó su delicado plumaje verde y agitó sus alas, presto a volar: Era la Esperanza.
¿Por qué Zeus querría obsequiar a los hombres la Esperanza? ¿Una gota de piedad, tras la ferocidad del golpe que le había asestado a la humanidad? Es posible. El rey de los dioses podía ser también compasivo. Mas, si era compasión, ¿por qué ordenar a Pandora que la mantuviera encerrada? Y si no lo era, ¿para qué incluirla en la caja entre tantos males?
Sin duda, el peor de todos los males que El Tonante derramó sobre los hombres fue, precisamente, la Esperanza. Porque ella es la que, en medio de los peores desastres, mantiene a los hombres ilusionados. Es la que, cuando nos agobian las más amargas angustias, les hace creer que estas, de algún modo, tendrán fin, y entonces llegarán la calma y el contento recuperados, y renueva esa ilusión ante cada afán que sobreviene. "Estamos desde nuestro origen contaminados por la Esperanza", se lamentaba Cioran".
(Francisco José Folch, Sobre Símbolos. Adaptación)
martes, 6 de noviembre de 2012
No solo es el sentimiento de soledad...
Es el hecho de vivir para morir. Es el hecho de saber que no queda más que quedar inconsciente y creer en ciertas cosas hasta que se pudra el cerebro. Es el hecho de ser hombres y aferrarnos a alguna creencia/superstición para evadir nuestro miedo a nuestra finitud existencial.-
lunes, 5 de noviembre de 2012
El Etéreo Retorno
A Friedrich Wilhem Nietzsche
(Donde quiera que se encuentre)
Un dragón,
Un dragón aburrido
De comerse su propia cola.
Tan aburrido y cansado
De comerse a sí mismo
Todos los días de su vida…
…Que escupió su cola y, lo
Más interesante, es
Que no murió
Luego de ello…
Perfección Imperfecta
¿Cuándo se habrá perdido la “belleza”
Racional de los -ahora- clásicos?
¿Qué habrá pasado con la perfección?
¿Habrán olvidado, acaso, la fuente
Divina que usaban antiguos para
Embellecer y elevar su mundo
Por sobre el mundanal equipaje que
Ha de otorgársele a todo hombre
Al aceptar someterse a “Lo propio”?
Fantasmas con masa
Estereotipos jóvenes,
Estereotipos maduros.
Todos llenos de nominaciones.
Todos anclados al barco más hermoso.
Todos volando junto a la brisa más dulce.
Personas que aman ser personas
Y se embriagan con su
Persona para darle
Un coma etílico a
La cara individual…
Noche de San Juan
Ni siquiera
La poesía
Sirve de impermeable
Cuando el
Alma
Se hace amiga
De las tormentas…
Reminiscencia
¿Poesía = elevación lingüística?
¿Contemplación mundanamente elevada?
No sé, ah.
Como que es mejor
Imaginarla
Como que uno se hunde
En un pozo que llegue
Más
Abajo
Del magma central
Y de todo asidero terrestre…
Sí, no hay nada más contemplativo
En cuanto a la apreciación del mundo
Que sumergirse en él hasta
El más oscuro de sus
Abismos…
Encerrarse en muros ígneos,
Y condensar la lava interior…
Y re-aparecer cual volcán sub-marino…
(Sin Nombre)
Yo no sé qué pasa
Cuando la gente se sube
A una micro,
Como que quieren ir a un sitio
Pero no se dan cuenta que
Deben permanecer durante
Un ciclo…
Ciclo en el cual el trayecto contiene irrelevancia tal
Que es como si se sumergieran
en una esfera transportadora
entre A y B…
Como si no estuvieran en el trayecto.
Sin embargo, al conocer su relevancia
No se da uno más cuenta de que,
En el trayecto, también hay
VIDA.
Por poco
Casi, casi, casi
Me levanté con el alba.
Casi, casi casi
Viajé en la mañana.
Casi, casi… pero casi
Me pre-ocupo de la labor,
Del deber, del tambor.
Y es que casi, casi, casi
Me da el temor de
Que, en algún momento,
Se hayan olvidado de mí.
Nada de nada
Nada de nada de nada
Mi haber ya en este cuerpo no calza,
Nada de nada de nada
Más que la piel no deja que parta
Quiero que sepas
OH, esperanza mía
Que ojala te quedes
Donde yo te boté algún día
Ya no quiero impedimentos
Materiales, sonoros o causativos
Que me abracen a este mundo
Del cual mi haber ya está aburrido
Y separo mi yo y mi haber
Aunque no de forma tan clara
Pero que quede claro
Que de los dos no hago nata
Nada de nada de nada
Ya no quiero más acertijos
Ya me basta con la pelea entre mi ser y mi haber
Como para cosechar de tus olivos
Olivos marchitos, ya creo yo
Los cuales nunca me dejaste cosechar
Olivos marchitos en ti pudriéndose
Los cuales pronto en las cenizas verás.
Otoño
A veces, siento que la vida
no sabe qué depararnos,
qué hacer para sorprendernos.
A veces, la vida llega a parecer
interesante, espléndida, sublime,
mas solo son efímeras visiones
que, de todos modos,
son pasajeras
y nos hacen pensar en que
la vida, como ella misma, es
única,
diferente a las demás,
libre,
vivible,
loable, llena de amor,
de ternura, de pasión...
y eso que solo nos llena de cosas
pasajeras, ya que, a fin de cuentas
y, al final, al igual que
los animalitos, no somos más que
comida de larvas. Rico o
pobre, nos igualamos todos en la muerte. Pero,
¿Cuál es la gracias, entonces, de tener
vida y, más que nada, de vivirla?
Yo aún no lo sé, ni pienso responder aquello,
solamente me he dado cuenta que,
la vida,
es tan rara, tan falta de forma que,
ella misma...
se da su forma.
Ramas
Sentado sobre troncos muertos
Los cuales embalsamados estaban
Mi boca los labios abría
Para embetunarse con lo cierto…
Mi mente hablaba a mi mano
Pese a que sus lenguajes eran distintos:
Mientras una textos escribía
La otra expresaba imágenes y sonidos de antaño…
Quién hubiese imaginado
Que tan frágil serían aquellas ramas
Coronadas de imaginarias patrañas
Las cuales sólo un soberbio soplido bastó
Para botar lo que él mismo consideraba lacra
Lacra acumulada
Lacra sufrida
Lacra pegada
Que aún en el suelo yo
Aún sigo sintiendo mía
Y eso que llegó con un soplido rosa
El cual rutinarios movimientos tenía
Y qué deber yo sentía
De que se detuviese para hacerla mía
Ahora de frente a ella
Quizá a dos pasos la tenía
Y yo no podía de nuevo tomarla
Porque de hecho nunca fue mía
Y aquí estoy yo
Sentado frente a las ramas
Las cuales dobladas están
De tantos soplidos que han de aguantar
Ya no creo que sean las mismas,
Su manera de crecer cambió
Pero ¡cuidado! Ya que siguen creciendo…
Se dieron cuenta de que sólo su exterior cambió
Y aquí estoy yo
Sentado frente a las ramas
¡ya al fin captaron!
Que, con o sin lacras,
Entre tanto bosque
Su presencia nunca fue nada…
Sin nombre (aún)
Canto reprimido al son
de cual salina lluvia
me retorce mi lira
junto a ciertos parajes dantescos
dignos del oscuro caos...
Dicen que, los pensamientos,
son tan rápidos como la
leva cognocitiva que los
produce, mas sus espejos
físicos crean, en la misma
leva, tal depósito como
si de agujeros negros
se tratasen, cultivando en él
bitácoras que se subordinan
al irrespetado Padre Tiempo,
quien es solo una ilusión,
una imagen, un supuesto irrisorio
dentro del trayecto infinito...
Conózcanse, pues, los astros metastáticos
que nacen del otro, del sotaventoso,
de aquel fantasma cultivador de
una ascesis dogmática efímera,
al mismo moneto en que su
caverna estáse siendo derrumbada
por dentro. Instante en que
su lecho arde con cual fueren
almas ígneas del séptimo nivel...
Vacío
Caes
noches llenas de orgullo,
plagadas de blanca brisa que
cubre la vía de escape de tu alma...
Caes
en una oscura pieza, solo
lleno de sombríos recuerdos,
ahogados por la penumbra de la luna...
Caes
y no sabes en qué momento
terminarás de caer. No
es caída hasta tocar fondo.
Caes
y no hay más muros que tus recuerdos,
no hay más aire pasando por tu caraque los gritos de tus sueños.
...
(...)
[...]
"..."
(!)
Caes
y no puedes levantarte,
no hay de dónde aferrarse,
no hay asidero alguno
en tu vaga vida
que puediese
sostener tu
propio
Ser
.
NO HAY NADA (ydeahítodoesto)
El loto confía en que, marchitándose,
volverá como mariposa.
El noble Sol confía en que, siempre,
volverá por la mañana.
Ambos tienen fe en que podrán resurgir,
en que le ganarán a la eternidad,
al principio,
al inicio,
al gélido respiro del Silencio.
Y no se dan cuenta de su condición,
de que todo en lo que (con)viven es ilusión,
puesto que la mariposa escapa del frío
hacia el Sol. Y ambos corren juntos,
teniendo, de igual manera, tamaña falsa convicción.
Ya que el silencio siempre los acalla,
ya que la Gran Umbra cierra de broche la función.
Miedo al frío, a la tierra,
a la mismísima inconciencia.
Resguardándose en al nefasta idea
de que el guardían de la mañana
denotará bondad por siempre, hasta el día
a la mismísima inconciencia.
Resguardándose en al nefasta idea
de que el guardían de la mañana
denotará bondad por siempre, hasta el día
en que podamos estar a su lado.
Como los alciones, buscamos evadir lo escrito.
Creemos poder hacer un nido más poderoso
que el mismísimo grito de la verdad.
Creemos que El Radiante nos cuidará con su lira,
siendo que este no es más que un delirante en su lecho.
Y no hay más que eso, volar sobre
lo que tememos conocer.
Irrisorio es, pues de allí venimos,
y nos han dado la patética chance
de poder creer que allá no estamos,
que nos hemos escapado,
mas allá estamos, allá vivimos y
allá volveremos, en cuanto el velo se rasgue y
muestre que todo esto esto no es más que la
obra de un muerto viviente que nos hostiga a ver,
por un mísero y vano momento, que,
del silencioso hogar, no nos hemos separado.
Como los alciones, buscamos evadir lo escrito.
Creemos poder hacer un nido más poderoso
que el mismísimo grito de la verdad.
Creemos que El Radiante nos cuidará con su lira,
siendo que este no es más que un delirante en su lecho.
Y no hay más que eso, volar sobre
lo que tememos conocer.
Irrisorio es, pues de allí venimos,
y nos han dado la patética chance
de poder creer que allá no estamos,
que nos hemos escapado,
mas allá estamos, allá vivimos y
allá volveremos, en cuanto el velo se rasgue y
muestre que todo esto esto no es más que la
obra de un muerto viviente que nos hostiga a ver,
por un mísero y vano momento, que,
del silencioso hogar, no nos hemos separado.
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