A veces, siento que la vida
no sabe qué depararnos,
qué hacer para sorprendernos.
A veces, la vida llega a parecer
interesante, espléndida, sublime,
mas solo son efímeras visiones
que, de todos modos,
son pasajeras
y nos hacen pensar en que
la vida, como ella misma, es
única,
diferente a las demás,
libre,
vivible,
loable, llena de amor,
de ternura, de pasión...
y eso que solo nos llena de cosas
pasajeras, ya que, a fin de cuentas
y, al final, al igual que
los animalitos, no somos más que
comida de larvas. Rico o
pobre, nos igualamos todos en la muerte. Pero,
¿Cuál es la gracias, entonces, de tener
vida y, más que nada, de vivirla?
Yo aún no lo sé, ni pienso responder aquello,
solamente me he dado cuenta que,
la vida,
es tan rara, tan falta de forma que,
ella misma...
se da su forma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desquítate...