Y no hay nada.
La sierpe cambia de piel
pero sigue venenosa,
marchitando con su esencia
a los botones de loto
que flotan en el río...
Y nadie conoce la voz del Om,
no, lo sacrificaron y enviado fue
a una fosa común, a fin de
no ir a recordarle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Desquítate...