jueves, 14 de marzo de 2013
Noche sin Luna de 2013 / Todo En Dos Horas
Era un día soleado en San José de Maipo, pero el ambiente era como Algarrobo con más rocas. Llego al pic-nic junto a toda mi familia... Y la tuya estaba a un lado, mas solo tú estabas. Tu cara inspiraba tristeza y desdicha como si la depresión y la oscuridad te invadiesen. Al verme, algo te ilumina, pero tu cara es juez: Todo está perdido. Vamos a un lugar relajado, en donde te pregunto qué te pasa. Tus labios se entrecruzan con los míos y me cuentas que quisieras tanto expresarme todo lo que estás pasando pero no sabes qué falta. Te recuerdo mi total apertura hacia ti; tú la desconoces, regañando que muchos sabían de nuestras salidas por mi parte y que el animal de tu confianza estaba herido por una flecha que había impactado en sus ojos. No lo podía creer. Mi corazón, hecho cenizas, lo recoge el mate calmador de mi familia, mas tú volviste a tu inmóvil lugar, desengañada...
(¡¿Cómo en una semana pasaste de ser alguien más a ser la causa de mis luchas internas para ver si puedo o no confiarte mi vida?!)
Mi madre comienza a servir los tallarines y voy al baño. Me siento desnudo, inseguro y sin caparazón allí. Salgo e intento llamarte, pero el celular lo impide con su misma tecnología. Gonzalo llega a ayudar, logro contactarte. Llegas y te invito a llevarnos mucha mercadería que había llegado para los lugareños (Antes de todo, estaba en el Lider con Darío, quien robó una cerveza descaradamente, pero lo siguió un carabinero quien, desenfundando su arma, se aseguró con el orden... Todo era una escena de una película en rodaje, por lo que libramos con la cerveza. Sin embargo, la tomé con Carla y, al terminarlo [y habiéndonos casi pillado los carabineros a mí y a Carla con la cerveza en una escalera, sentados, en donde la fondié con mi mochila mientras un cerrajero dueño del local en que nos sentamos afuera ayudara con la búsqueda] en las piedras del puente, ahí estabas: Blanca y sonriente como siempre, y seguimos caminando de la mano como costumbre). te digo que la llevemos por el patíbulo. Sabía el camino de memoria. Me sigues y es como si no llevásemos nada más que la mano del otro. Siento como si tu corazón llevase un aguacero coronado de una corona de piedras. Mi mano (y mi brazo) dan cobija a tu cintura; mis labios, a tu boca y tú a mí sin dejar hueco alguno para nada. Éramos uno disfrutando de ambos como uno. Tus ojos reflejan la paz que tus sentidos te otorgan. Tu párpado habla de tu placentera satisfacción. Tu cuerpo, de la unión que no quieres deshacer con el placer. El Ser Humano se debe embriagar de placer y tú encontraste el lago donde hacerlo. La muralla hace de abscisa y presiona a fin de embriagarnos con más ahínco del otro. Tu calor y tu música acompañan la danza que dibujan en la tierra nuestros cuerpos. Vamos al fondo del patíbulo a concretar los deseos y la encarnación. Sí lo quieres: Eres más humana que todos, y descubriste el fin en la sensibilidad. El Monte de Venus tenia la clave. Increíblemente, bajar a la montaña trajo tal recelo de Cupido que se manifestó señalando que, incluso para él, Señor Dios y guardián del amor, el nuestro ya era total. De un momento a otro, tus ojos olvidaron adaptar lo exterior para inspeccionar la luz que emanaba dentro de ti: Todos los deseos estaban cumplidos.
Seguimos hasta donde pudiésemos descansar fuera de esa jungla de cemento. Al sentarnos, llega mi abuelo, quien iba de pasada por la ciudad, pero nos vio, por lo que nos lleva de regreso.Él iba con Gonzalo y me ayudan a subir la mercadería la cual, previamente, nos dijeron que, a pesar de que la misma gente la revendía, era de esta misma. Por mi parte, preferí dársela casi toda a un pobre cuidador del lugar, enajenado del gran pozo solo por cuidar y no vivir. Solo tenía a dos perros: uno completamente negro; el otro, rubio con su lomo negro. Nos llevamos solo unos paños para mi hija y plantas para mi madre. Al llegar, nos detiene la policía por el delito. Me declaro culpable de haber distribuido bajo mi propio juicio lo que tenía para dar por más que nada fuese mío. Comienza mi río de lágrimas al pedirle perdón a mi madre por haber tratado de solo hacerle un bien a todos...
- "¡Miren lo que le han hecho al niño!" Exclamó mi madre. "¡Llorará y sufrirá tanto que terminará por desmayarse!"...
Estando afirmado solo de la Corona de Cristo, fue como si estuviera en el ojo del tornnado en que se había vuelto la realidad. Junto a la sentencia que estaba dictando el potente León de los Cielos, mi cuerpo cae hacia la derecha; mi cabeza, a la izquierda, sobre la Corona...
-"¡miren, ya se desmayó! ¡¡¡Les dije!!!".
Fue lo último que escuché de mi madre sino hasta despertar esa fatídica madrugada del día del Señor, número diez y siete del segundo mes occidental... Mi ser solo atina a plasmar lo vivido... Toda experiencia es tal, por más que uno la haya creado de alguna u otra forma, en uno u otro plano.
El cielo no podría estar más negro, morado y naranjo a la vez.
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